19 de septiembre de 2011
Amsterdam
1 de junio de 2011

Siempre veo en los blogs modernos que la gente titula entradas como ciudades, para acto seguido mostrar una serie de fotos que resumen su estancia. Yo, cuando voy a Londres hago fácilmente mil fotos, y odio el proceso de selección que viene después. He intentado resumir mi último viaje a Londres en unas cuantas fotos. Era un ejercicio de síntesis que me venía bien hacer.
Y creo que lo he conseguido. 10 fotos. un récord.











Cada vez que veo algo sobre Londres me emociono como si hubiera nacido allí y viviera muy lejos de mi tierra.
31 de marzo de 2011
Peter Beste y el True Norwegian Black Metal

Hoy he estado en la exposición True Norwegian Black Metal, sita en Cuervo Store, Madrid (y prorrogada hasta el 30 de Abril). Allí se encuentra una muestra de las 150 fotos que el norteamericano Peter Beste realizó a lo largo de seis años sobre la escena del black metal noruego.
Las fotografías resultan de un gran atractivo debido a dos factores importantes: por un lado el glacial paisaje nórdico, y por otro la conseguida y estudiada estética de los blackers.
Además, se aprecia en ellas una notable influencia de la fotografía callejera en la que está bien curtido su autor.
Beste apuesta por composiciones tan sencillas como efectivas, en las que prima el contenido sobre la técnica, y en las que lo primordial es captar el momento (como él mismo explica en esta entrevista que concedió a El País con motivo de la inauguración).
En su página web están todos sus trabajos; en concreto me han encantado las series Rural Scandinavia y London Grime.
También muy en la línea de esta exposición, la fantásticas fotos para una promo de Immortal.
La mayoría de las fotos están en Internet, pero merece la pena acercarse a Cuervo Store (C/ Velarde, 13) para verlas puestas en los marcos vintage o colgadas de vigas de madera. El local es sumamente acogedor (y pequeño), puedes sentarte en el sofá de piel marrón y pensar que estás en tu luminoso apartamento de Malasaña.

Ah, y también tienen unas camisetas muy bonitas.
24 de marzo de 2011
Preestreno: Sucker Punch

Reticencia. Esa es la palabra. Ante un producto claramente orientado al público friki, amante de los videojuegos, los comics, el manga y las batallitas. Tras ver un tráiler cursi que más me recordó a La Pequeña Princesa de Shirley Temple que a 300. Y todo hay que decirlo, tras leer una crítica desfavorecedora y aparentemente realista.
Quizá por todo ello, por entrar con bajas expectativas y ganas de criticarlo todo, salgo encantada. Me ha gustado. Una peli super friki me ha gustado. Me he reído, sonreído y hasta emocionado (cuando la madre dragón encuentra a su hijo, no diré más).
Pero no todo pueden ser alabanzas. Lo primero que me rechina, y me recuerda a Shirley McLaine en Dos Mulas y una Mujer (ese encantador western con Clint Eastwood y enigmática música de Ennio Morricone), es el exceso en pestañas postizas (por no recalcar el exceso de maquillaje en general). Una joven llorando desconsoladamente por la muerte de su madre, destrozada y sumida en la tristeza, pero con unas intactas y perfectas pestañas postizas. Vaya, como Shirley en medio del terregoso y polvoriento desierto, en medio del ejército juarista, y con las pestañas y el eyeliner siempre en su sitio.
Supongo que parece una chorrada teniendo en cuenta que las pestañas postizas son uno de los elementos que podríamos considerar más realistas de la película. Quiero decir, al lado de saltos imposibles, golpes impensables y piruetas inverosímiles. Multiplicado por mil. De acuerdo, es una película fantástica a más no poder. Refleja una idea, un sueño, una concepción personal – personalísima – de su director. No es de extrañar, todos lo hacen. Adquieren fama, ganan la confianza de las grandes productoras y hacen entonces lo que siempre han querido hacer. Los productos más excéntricos, las locuras fílmicas más impensables. Y general, como artistas que son, consiguen los mejores resultados y generalmente un hueco en la Historia del Cine (aunque quizá no sea a corto plazo).
Si por algo destaca Sucker Punch es por su rigurosa actualidad (asustada me hallaba en la butaca, pensando que todo el cine que se hiciera a partir de ahora fuera a ser así). Porque aúna todo lo que el público quiere ver, todo lo que gusta en este preciso momento. Es una película de hoy, del presente más absoluto. Y consigue serlo sin necesidad de falso 3D, ni de durar tres horas, ni de sexo, y poniéndonos serios, relativamente sin guión.
Una de las grandes bazas de la cinta, supongo que bien recibida por los “comunicólogos” que abarrotábamos anoche una sala grande del UGC, es la importante presencia de la historia del cine dentro de la película, a medio camino entre el homenaje y la parodia. Desde los evidentes como Kill Bill o El señor de los anillos, hasta los más sutiles, como los zapatos de Baby Doll, que bien podrían tener su inspiración en los de Dorothy en El Mago de Oz. Así mismo llego a pensar que los escenarios del psiquiátrico son los mismos que usó Scorsese en Shutter Island, y a cuyos vericuetos psicológicos recuerda también en cierto modo.
El reparto destaca más por lo evidente de su elección que por la calidad de su interpretación. El contrapeso masculino de Scott Glenn, un actor que no recordamos por ninguna película en especial, pero que encarna a la perfección los valores de ese héroe decidido y duro, pero a la vez buena persona, y el buen hacer de Abbie Cornish, levantan las actuaciones mediocres del resto de chicas, la inexpresividad absoluta de Emily Blunt y la poco más que correcta presencia de Oscar Isaac y Carla Gugino.
Desde un punto de vista técnico, además de la solución estética de videojuego, que deshumaniza absolutamente los rostros, sobre todo de la protagonista, en los primeros planos, recurre a una planificación espectacular y de gran creatividad. Destacan los majestuosos planos cenitales, los planos detalle, y los movimientos de cámara como elemento generador de significado. El paneo final, con una extraña focalización en la mirada de Baby Doll, genera una brillante tensión y consigue uno de los mejores logros técnicos de la película, acompañado del desenfoque-enfoque con que culmina.
Esta escena final que sorprende, que no te esperas, que a parte de ser un claro homenaje a Mad Men, tanto por el vestuario como por la brillante presencia de nuestro amadísimo Don Draper, queda eclipsada por la ñoña moraleja final, a la que apenas prestas atención y que olvidas nada más termina (creo recordar que venía a decir algo como “se tú mismo”, pero ¿quién quiere oir consejos de autoayuda después de haberse sometido a tal espectáculo visual?).
3 de marzo de 2011
El cielo de Cimino

Hace tiempo que quería dedicarle un post a Cimino. Para mí fue hasta el año pasado un director injustamente desconocido. En un ciclo de la facultad se proyectó “La puerta del cielo” (Heaven’s gate, 1980) y a raíz de eso ví “El Cazador” (The Deer Hunter, 1978), que es hoy una de mis películas preferidas. Durante el cineforum se comentó el fracaso que supuso esta película tanto para el público como para la productora, y cómo afectó a la posterior carrera de Cimino. Después de ver la película no podía comprender como una obra maestra como la que acababa de contemplar había podido suponer un fracaso. Con las cifras se puede intuir una parte del asunto: la película tuvo un presupuesto de 40 millones de dólares, de los que tan solo recaudó 3 millones en Estados Unidos. Provocó la quiebra de la compañía United Artists, que fue comprada al año siguiente por MGM. La productora había decidido apostar por Cimino debido a su creciente éxito a raíz de la oscarizada “El Cazador”, que lo convirtió en una de las promesas del Hollywood del momento. Sin embargo, su personal concepción del cine lo llevó a crear una película que duraba más de cinco horas (que hubo de ser cortada radicalmente tras su preestreno) y a enfrentarse a la incomprensión del público y la crítica.
La puerta del cielo es un peculiar western ambientado en la etapa final de la conquista del oeste, en el marco del enfrentamiento entre campesinos y ganaderos, latente desde su llegada a “tierra de nadie”. La película está dividida en tres episodios. Cada uno de ellos contiene una escena de estructura circular, que constituye uno de los elementos más interesantes e innovadores de la película. Estas tres escenas, dos de baile y una de batalla, han sido fabricadas al detalle en su composición de círculos que giran sobre sí mismos y alrededor de un centro, consiguiendo una brillante armonía, que las hace redondas en todos los sentidos.
El baile sobre patines que tiene lugar en el local que da título a la película, protagoniza una de las escenas más maravillosas que he visto nunca. Acompañados de una música popular, virtuosamente interpretada por un joven violinista, y una atmósfera terrosa y polvorienta que nos transporta directamente al Wyoming del siglo XIX, el pueblo entero baila, olvidando por un momento sus preocupaciones.
Contemplen está espléndida escena, y díganme si no les entran ganas de subirse a unos patines y dar vueltas y vueltas con Isabelle Huppert y Kris Kristofferson.
10 de enero de 2011
Sobre series y finales

Acostumbrados a series inconclusas, series que modifican sus guiones por exigencias de productores y audiencias, obsesionadas con el share, y para las que el guión es simplemente un medio de introducir un pie en la parrilla televisiva, aunque luego lo recorten y manoseen a su antojo; encontrarse con una serie conclusa, coherente y completa se agradece. Y eso aunque quizá desearías que no acabara nunca, que la vida de sus personajes siguiera su curso, tal como lo sigue la tuya; que crezcan contigo, que evolucionen y puedas seguirlo viendo. Igual que en el cine; las películas buenas siempre son demasiado cortas, siempre terminan antes de tiempo.
Apoteósico. Ese es el adjetivo perfecto para describir el último capítulo de A dos metros bajo tierra. De principio a fin. En principio porque es normal, porque sucede como cualquier otro capítulo de la serie, y tú piensas – pues sencillamente y sin más, con este se acaba la serie – pero no, de repente (y no quiero destripar nada), con una concatenación de imágenes no lineales se entrelaza un mosaico maravilloso de hechos, sucesos y acontecimientos acerca de todo lo que siempre nos gustaría saber cuando termina una serie y más aún cuando termina una película. Un regalo para el seguidor, un homenaje al devorador ávido de capítulos. Gracias.
Y hablando de cosas maravillosas, hace tiempo leía en el blog de Hernán Casciari, que el último capítulo de Mad Men había, básicamente, dejado al cine por los suelos. Obviamente él no lo expresaba así. Lo que venía a decir era que se acabó la supremacía del cine respecto a la tele; se acabó la televisión como hermano menor, como segundón; ahora el cine está a la altura.
En el párrafo anterior hay dos cosas, sino tres cosas, maravillosas. Una es Mad Men. La otra es el Blog de Hernán Casciari; es tan interesante y está tan bien escrito que me dan ganas de llorar. La tercera es el artículo del blog de Hernán Casciari sobre Man Men. Estas tres cosas además de maravillosas, son imprescindibles.
Y por último, ¿a que no sabéis lo que me han traído los reyes? Esta joyita ilustrada con unos textos audaces e ingeniosos, que por ahora y hasta que me acabe la serie solo puedo leer de refilón, por eso de los espóilers.
A ver si el próximo me traen las barbies y los kens.

