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15 de enero de 2009

Ocho mil doscientas fotos a Las Meninas

Está en boca de todos. El Arte (o una mílesima parte de este) estará a partir de ahora más accesible, y mejor. ¡Qué maravilla! San Google y el Museo del Prado se han puesto de acuerdo para que el deficiente ojo humano no tenga excusa para dejar de contemplar el más mínimo detalle. Catorce son las obras elegidas; si se queda con ganas de más, visite el Museo del Prado, alquile una audioguía y compre el catálogo.

El director del Prado ha dicho que los grandes maestros se quedarían horrorizados de ver sus artimañas pictóricas al descubierto, pero parece que todos estuvieran preparados para un acontecimiento como este. Cuando retocamos con Photoshop una imagen que vamos a entregar en baja resolución, ponemos menos cuidado en los detalles minúsculos. Velázquez, Rubens y Goya, eran sin duda alumnos aventajados que no utilizaban estos truquillos.

¿Lo mejor? Las escenas inferiores de La Anunciación de Fray Angélico y por supuesto El Jardín de las Delicias, interesante de explorar, con o sin Google.


Ah, y me olvidaba del detalle crítico. Para cada obra han hecho 8.200 fotos según El País, y 16.000 según El Mundo (ni en eso se ponen de acuerdo), con cámaras, flashes, focos y demás parafernalia que nos prohíben al resto de mortales. Claro que Google es Santo.
Así que la próxima vez que un bedel amargado me diga que no se pueden hacer fotos en el Museo del Prado, le diré que una más no va a hacer daño.

17 de noviembre de 2008

Control de Alcoholemia para teclear


Mail Goggles es la última invención del Imperio Google. Se trata de un programa que se activa cuando el usuario intenta mandar un correo electrónico (con Gmail) entre las 10 y las 4 de la madrugada los fines de semana. El programa consiste en resolver cinco sencillos problemas matemáticos, para comprobar el estado de embriaguez del emisor. Pretende evitar aquellos mensajes redactados bajo la euforia del alcohol, en concreto los relacionados con ex-parejas o compañeros de trabajo.

El nombre, un gracioso juego de palabras (goggles son en inglés esas gafillas tan poco atractivas que se usan en las piscinas), parece lo más interesante del nuevo invento.

Si, resulta de lo más estúpido. Sí, da la impresión de que ya no saben que más inventar.

Pero el caso es que ha tenido acogida. Los usuarios se han lanzado a contar historias acerca de aquel dichoso e-mail que le envié a Pepito y que ojalá nunca hubiera enviado. E incluso, opinan que el invento debería extenderse, con más razón, a los telefónos móviles.
Tal vez deberían plantearse dejar de beber. Tal vez deberían plantearse separarse un poco del ordenador. Tal vez deberían no mandar mensajes habiendo bebido.
En fin, todo menos imponerse una censura estúpida, y probablemente poco eficaz.

Se trata del público estadounidense, así lo refleja un artículo del New York Times, que parece salir de fiesta con el pórtatil o la PDA a cuestas.
Eso sí "si de tanto beber has perdido todas las habilidades motoras, Mail Goggles no te servirá de nada" dice un entusiasmado usuario. Gracias por la aclaración.

¿Llegó la decadencia del Imperio Google?