24 de marzo de 2011

Preestreno: Sucker Punch

Sucker Punch y las pestañas postizas



Reticencia. Esa es la palabra. Ante un producto claramente orientado al público friki, amante de los videojuegos, los comics, el manga y las batallitas. Tras ver un tráiler cursi que más me recordó a La Pequeña Princesa de Shirley Temple que a 300. Y todo hay que decirlo, tras leer una crítica desfavorecedora y aparentemente realista.
Quizá por todo ello, por entrar con bajas expectativas y ganas de criticarlo todo, salgo encantada. Me ha gustado. Una peli super friki me ha gustado. Me he reído, sonreído y hasta emocionado (cuando la madre dragón encuentra a su hijo, no diré más).

Pero no todo pueden ser alabanzas. Lo primero que me rechina, y me recuerda a Shirley McLaine en Dos Mulas y una Mujer (ese encantador western con Clint Eastwood y enigmática música de Ennio Morricone), es el exceso en pestañas postizas (por no recalcar el exceso de maquillaje en general). Una joven llorando desconsoladamente por la muerte de su madre, destrozada y sumida en la tristeza, pero con unas intactas y perfectas pestañas postizas. Vaya, como Shirley en medio del terregoso y polvoriento desierto, en medio del ejército juarista, y con las pestañas y el eyeliner siempre en su sitio.

Supongo que parece una chorrada teniendo en cuenta que las pestañas postizas son uno de los elementos que podríamos considerar más realistas de la película. Quiero decir, al lado de saltos imposibles, golpes impensables y piruetas inverosímiles. Multiplicado por mil. De acuerdo, es una película fantástica a más no poder. Refleja una idea, un sueño, una concepción personal – personalísima – de su director. No es de extrañar, todos lo hacen. Adquieren fama, ganan la confianza de las grandes productoras y hacen entonces lo que siempre han querido hacer. Los productos más excéntricos, las locuras fílmicas más impensables. Y general, como artistas que son, consiguen los mejores resultados y generalmente un hueco en la Historia del Cine (aunque quizá no sea a corto plazo).

Si por algo destaca Sucker Punch es por su rigurosa actualidad (asustada me hallaba en la butaca, pensando que todo el cine que se hiciera a partir de ahora fuera a ser así). Porque aúna todo lo que el público quiere ver, todo lo que gusta en este preciso momento. Es una película de hoy, del presente más absoluto. Y consigue serlo sin necesidad de falso 3D, ni de durar tres horas, ni de sexo, y poniéndonos serios, relativamente sin guión.

Una de las grandes bazas de la cinta, supongo que bien recibida por los “comunicólogos” que abarrotábamos anoche una sala grande del UGC, es la importante presencia de la historia del cine dentro de la película, a medio camino entre el homenaje y la parodia. Desde los evidentes como Kill Bill o El señor de los anillos, hasta los más sutiles, como los zapatos de Baby Doll, que bien podrían tener su inspiración en los de Dorothy en El Mago de Oz. Así mismo llego a pensar que los escenarios del psiquiátrico son los mismos que usó Scorsese en Shutter Island, y a cuyos vericuetos psicológicos recuerda también en cierto modo.

El reparto destaca más por lo evidente de su elección que por la calidad de su interpretación. El contrapeso masculino de Scott Glenn, un actor que no recordamos por ninguna película en especial, pero que encarna a la perfección los valores de ese héroe decidido y duro, pero a la vez buena persona, y el buen hacer de Abbie Cornish, levantan las actuaciones mediocres del resto de chicas, la inexpresividad absoluta de Emily Blunt y la poco más que correcta presencia de Oscar Isaac y Carla Gugino.

Desde un punto de vista técnico, además de la solución estética de videojuego, que deshumaniza absolutamente los rostros, sobre todo de la protagonista, en los primeros planos, recurre a una planificación espectacular y de gran creatividad. Destacan los majestuosos planos cenitales, los planos detalle, y los movimientos de cámara como elemento generador de significado. El paneo final, con una extraña focalización en la mirada de Baby Doll, genera una brillante tensión y consigue uno de los mejores logros técnicos de la película, acompañado del desenfoque-enfoque con que culmina.

Esta escena final que sorprende, que no te esperas, que a parte de ser un claro homenaje a Mad Men, tanto por el vestuario como por la brillante presencia de nuestro amadísimo Don Draper, queda eclipsada por la ñoña moraleja final, a la que apenas prestas atención y que olvidas nada más termina (creo recordar que venía a decir algo como “se tú mismo”, pero ¿quién quiere oir consejos de autoayuda después de haberse sometido a tal espectáculo visual?).

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Tu crítica da que pensar: ¿te ha gustado a pesar de...? Crees que es técnicamente buena, además de creativa e incluso sorprendente(!), ¿qué más se puede pedir?. De todas formas no creo que vaya a verla, porque tener que soportar unas pestañas como las de Shirley otra vez en pleno s XXI es demasiado :D
un saludo

Piru dijo...

Tiene muy buena pinta, me han dicho que es como una mezcla entre Kill Bill y Alicia en el país de las maravillas. Frikismo y pestañas postizas al poder!!

Hada dijo...

Hoy hablando de ella la gente nos preguntaba, pero ¿os ha gustado? y sí, A PESAR DE...

Piru, eso es simplificar demasiado!como digo tiene cosas de muchísimas peliculas.

Scotty dijo...

Hola!.

Interesante crítica que invita a ver esta extraña película. estaremos atentos.

Encaantado de pasarme por aquí. Nos leemos..

Un cordial saludo.

El Barón Rampante dijo...

Pretendía verla, y leyendo tu análisis doy casi por seguro que voy a disfrutarla. Me seducía la idea de una película que fuera simplemente una larga lista de elementos molones e inconexos, lanzados contra el espectador, pero parece ser algo más. Veremos ^^

Como suele ocurrir con la música, cine, literatura, etc... (pero tal vez especialmente con el cine) el truco tal vez sea saber quitarse las lentes de las falsas expectativas.

Un saludo!

Hada dijo...

Gracias Scotty!
Nos leemos!

Barón, me quedo con tu último párrafo!Aunque a veces sea difícil quitárselas, solo por el hecho de seleccionar lo que vemos, leemos, escuchamos...

Un saludo!

Guybrush dijo...

Es el segundo comentario sesudo que me borra blogger. Es una señal de que no quiere que deje claro lo que pienso. Pues nada, no lo haré.

Piru dijo...

Por fin la vi, ha llovido lo sé lo sé jeje Y tengo dos conclusiones. La primera, me encanta la estética de Snyder, la segunda: es un bluf de proporciones bíblicas, una de las películas más insustanciales e intrascendentes que he visto en mi vida. No cuenta ni transmite absolutamente nada, puro fuego de artificio que genera una cortina de humo para que no veamos la inconsistencia del planteamiento, historia, personajes y situaciones grotescas. El tiempo la ha puesto en su lugar, el más lejano olvido. Tremenda decepción.

Saludos