El primer Festival de Cannes de nuestra relación, estábamos
en Madrid. Me fascinó ese interés intelectual y profundo que F. le
confería a este evento del calendario cinematográfico. Una vez al año, se
entusiasma con las películas que irán a competición, las que serán presentadas,
la quincena de realizadores, el palmarés. A una cierta hora hay que ver en
directo desde internet las ceremonias de apertura y de clausura; estas no
pueden ser en diferido. Cada noche durante esa semana, sin embargo, repasa las
entrevistas del día a través de los vídeos en la web dedicada a Cannes en Canal+.
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Jimmy's Hall, lo nuevo de Ken Loach, en competición |
Yo he ido poco a poco aprendiendo las diferencias entre
Palma de Oro y Gran Premio, las diferentes categorías – mucho más simples y
selectas que las de los Oscar – preguntando inocente, tal y cómo cuando se me
escapan terminologías del vocabulario del fútbol o de los grados militares.
La semana del Festival de Cannes, F. compra uno o dos
periódicos franceses todos los días. Lee con avidez las entrevistas, las
previsiones, las críticas. Va a buscar con entusiasmo el suplemento de fin de
semana de Le Monde dedicado a Cannes.
El mayor disfrute viene sin duda en la ceremonia de apertura: esos 3 o 4 minutos en los que se pueden contemplar escasos segundos
de cada película en competición. Todas igual de atractivas, todas querrá ir a
verlas al cine. Para él, cómo para muchos otros la “marca Cannes” es una
garantía. Eso es lo que ha conseguido el Festival de Cannes, un festival que no
solo lleva “internacional” en su nombre, si no que además respeta este
apelativo. Este año, el presentador – Lambert Wilson, actor fetiche de Alain
Resnais – intercaló el inglés y el francés según su interlocutor y bailó con
Nicole Kidman. El festival fue inaugurado en diversas lenguas (de la mano de
Ciara Mastroianni y Alfonso Cuarón). Una ceremonia sencilla y emotiva en su
homenaje al recientemente fallecido Alain Resnais: un homenaje al Cine con mayúsculas
(Orson, Marcello, Roberto…)
Jane Campion preside el jurado, y es la única mujer que ha
ganado una Palma de Oro en la historia del Festival (en 1993 por El Piano). Otra mujer podría ganarla
este año, la japonesa Naomi Kawase, por la película Still the water.
Este año es también especial para el cine belga, que tiene
en competición a sus famosos “les frères”, los hermanos Dardenne, que podrían
conseguir su tercera Palma.
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